Otros Silencios

Cuando estamos muy comprometidos con nuestra autorealización, empiezan a suceder todo tipo de acontecimientos, de muchísimas naturalezas, entre ellos los propios de NO mantenerse suficientemente en silencio.Todos nos cuidamos mucho de estar más o menos protegidos de las amenazas de los que callan su desesperación, su angustia, su frustración emitiendo trabajos de magia negra contra otros. Nadie verá más clara su vida, si en lugar de iluminar su existencia, se dedica a oscurecer la de otros.

«»»Supe que la montaña calla, lo que los ríos cantan y que debemos aprender a que nuestras gargantas callen, lo que nuestras Almas guardan»»»

Siento que en este tramo de nuestra vida, nos hemos perdido. No sería demasiado grave, si no fuese porque, desconocemos en qué tramo de la misma, despertaremos y cuál será el grado de nuestro olvido, que nos llevará a recordar solo la Lucha, como destino.

Desconozco si una vida entera de sufrimiento, para logar cierto grado de leve felicidad, merece la pena ser vivida. El dolor marca los errores, por no indica siempre el camino correcto. La gente olvida que tener un mecanismo que te avisa de dónde no debes estar, no garantiza que luego sepas hacia dónde debes dirigirte.Son otros lo silencios que debemos alimentar, para estar fuera de la mirada de los desesperados.

Es posible que, allí donde los abismos miran el mar, debamos descansar nuestros corazones. Es posible que, allí dónde nadie se atreve a mirar, deban encontrarse nuestros ojos.Es posible que, debamos levantarnos, salvajes cada mañana, gritando nuestro propio nombre, en el silencio de nuestro amanecer, para que se desahogue el Alma y no nos ecuche la oscuridad.

Es posible que, se remuevan en nosotros toda la realidad y todas nos alcancen, haciendonos mucho más grandes.Es seguro que al final, sentiremos el arrullo de la mirada de nuestros silencios, porque estaremos seguros de que nos podremos amar.

Guardemos silencios… múltiples silencios… extraordinarios silencios… y compartamos solo una parte de nuestra verdad. El resto, serán ellos quienes la deban conquistar.

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